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jueves, 6 de noviembre de 2014
domingo, 29 de junio de 2014
Dia de San Celso
El día de San Celso, desperté en mi cama en vez
de en la bañera.
El padre Darío y mi madre habían decidido por mi seguridad tumbarme
en la cama y amarrarme a ella por lo que me era imposible mover miembro alguno.
Notaba los alambres en mi espalda y el colchón carbonizándose poco a poco.
Podía ver mis manos atadas, arriba el ennegrecido techo, a mis lados la bañera y la ventana, y hacia
abajo... mi barriga... prominente como una gran montaña redonda, lucía tensa y
refulgente y entonces se movió. Me quedé petrificada de miedo y se volvió a
mover, el bebe daba patadas, imaginé sus pequeñas pezuñas desgarrando mi carne
por dentro y chillé histérica.
-Es el bebe, está soñando... – La voz de mi madre procedía del cabecero de
la cama, y yo tumbada así no alcanzaba a verla.
-¡¡Mama!!- Chillé mirando en todas las
direcciones – ¡Mama! ¡¡Mama ayúdame!! ¡¡Suéltame de la cama!! ¡¡¡Me arde la
espalda!!!-
- No mi ángel...- Mi madre apareció a
mi lado, con lágrimas en el rostro y con marcas de llevar días o semanas sin
dormir o comer bien. Llevaba las manos a la espalda. –No puedo soltarte cariño
mío, todo ha de acabar hoy...-
-¡¿Dónde está el padre Lonehart?! Él nos ayudara ¡¿Verdad?! ¡Suéltame mama!-
Rogaba yo.
-El padre Lonehart ha ido a la iglesia
porque necesitaba cosas para el exorcismo, pero yo acabaré con este mal que hay
en ti hija mía...- me acarició el pelo con una mano, mientras, nerviosa, la
otra, la ocultaba a la espalda.
-¿Qué llevas ahí mama? ¿Qué es? Le
pregunté, y entonces ella se derrumbó, se echó a llorar, se incorporó y sacó
las dos manos poniéndolas juntas delante del pecho como para rezar y entonces vi lo que llevaba. Unas tijeras enormes, las plateadas, las del pescado de la
cocina. Brillaban entre sus manos mientras mi madre lloraba desconsolada y me
decía. –Lo siento cariño mío... mi ángel...
espero que me perdones....¡¡Te quiero!!- Levantó las dos manos a la vez, chilló
de desesperación y las dejó caer contra
mi barriga, clavándolas hasta sus asideros.
Ahí queda eso! jejeje
Proximamente en Diario de un exorcismo - "La historia de Elisa lo Bue".
sábado, 28 de junio de 2014
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